Todo comenzó cuando una amiga me mostró una pulsera tejida a mano y le pedí que me la prestara para enseñársela a mi mamá pues siempre me ha gustado el trabajo a mano. He crecido en medio de las manualidades. Mi madre que disfruta el poco tiempo libre que le queda creando y confeccionando su propio vestuario y el de todos.
Mi padre, un creador de ideas dibujadas a mano alzada a lápiz y colores. Mi tío que con tenacidad logra calzar a muchas mujeres en mi ciudad y fuera de ella. Mi propia abuela que, a pesar de sus años, con sus manos, el hilo y la aguja, elabora bordados maravillosos.
Siempre vi a mi familia produciendo, lo que me animó a realizar un curso de manualidades para hacer accesorios tejidos a mano. Junto con mis estudios fui aprendiendo poco a poco diferentes maneras de tejidos de pulseras y de a poco lograba que mis amigas de la escuela me encargaran algunas. Lastimosamente por la pandemia del Covid, no pude continuar el aprendizaje de manera presencial, pero ese confinamiento social me impulsó mucho más.
Seguí aprendiendo por medio de videos en YouTube que me ayudaron realizar cosas nuevas y motivar a mis padres para empezar un emprendimiento a partir de accesorios que adornen mucho más la figura femenina. Es así como, con el apoyo de la familia, empezamos en nuestra propia casa un pequeño taller de orfebrería en bronce realizando prendedores bañados en oro de 24 quilates con diseños inspirados en la naturaleza y junto a esto, mis pulseras tejidas a mano que llegaron a mí vida como una iluminación, gracias a mi mejor amiga.